El final de un capítulo más…

Son las 21:04 horas del 21 de mayo de 2017, y al día de hoy, he vivido en esta casa durante 11 años, 2 meses y 21 días. Suena fácil, no? Y sin embargo, hoy vuelvo a ver a lo largo de ese tiempo, y me doy cuenta de todas las cosas que pude vivir en esta casa que hasta hoy a sido mi hogar. Venimos a esta casa con mi entonces esposa, y con mucha ilusión trajimos a nuestras bebés de apenas 6 meses para asentar nuestro hogar. Muchas cosas han pasado desde entonces. 

Durante ese tiempo pude vivir en esta casa muchos de los más dulces momentos de los que he disfrutado en mi vida, y también pasar en vela las noches más amargas de mi existencia. En esta casa aprendieron a caminar mis muñecas, dijeron sus primeras palabras, hicieron sus primeras tareas, aprendieron a montar sus triciclos, y luego sus bicicletas (con y sin rueditas de apoyo). Las vi convertirse en niñas, vimos muchas películas juntos, cocinamos juntos, y luego ellas dieron sus primeros “tanes” como cocineras.
A esta casa nos mudamos cuatro; mañana, me mudaré solo. Y sin embargo, estando en completa oscuridad, mientras escucho la lluvia caer (un regalo que estoy seguro Dios me da, pues Él sabe cuánto disfruto escuchar la lluvia caer en los árboles), no puedo sino sentir completo agradecimiento para con Dios y la vida, pues me permitieron proveer un lugar seguro para mi familia, en una casa que siempre llevaré en mi corazón como uno de mis mejores recuerdos. Seguramente extrañaré “mi barrio”, y mi rutina de ir y venir.

Pero, si algo me ha enseñado la vida, es que todo cambia; y sin duda, era ya momento para un cambio más. Un cambio que estoy seguro traerá tantas bendiciones para mis hijas y para mi como las que recibimos en esta casa. Es hora de “iniciar de nuevo”, ahora en otro lugar, y probar otro estilo de vida. Estoy seguro que a donde voy, mis hijas y yo tendremos tantos momentos felices como los que acá tuvimos. Empiezo esta nueva etapa con mucha ilusión, pues me tocará a mi preparar el nuevo hogar al que espero pronto mis hijas puedan llegar, y que cuando lo hagan, ellas aporten su toque para complementarlo. Quienes me conocen saben que me gusta la estabilidad, y la tranquilidad que trae, y saben cuánto odio las mudanzas, dado el caos que acarrea el empaque, el traslado, y el desempacar todo para ponerlo en su nuevo lugar. Pero aún así, me siento agradecido, pues es Dios quien permite reciba ese pequeño empujoncito que provoca que me esfuerce y busque mejorar.

Me llevo de esta casa los mejores momentos y recuerdos de mi vida, y si algo dejo atrás, son todos esos momentos y recuerdos que alguna vez aquejaron mi corazón, y que muy de ves en cuando todavía provocan nostalgia en mi.

Es hora de poner fin a un capítulo más, dar vuelta a la página, e iniciar uno nuevo en mi vida. Una historia no se escribe en una página, sino más bien, un día a la vez.

Mañana, será otro día. Por hoy, me propongo disfrutar del sonido de la lluvia, y a la luz de una vela, deleitarme recordando cada uno de los maravillosos momentos que durante poco más de 11 años pude vivir.

— Fin del Capítulo —

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Feliz Cumpleaños!!!…

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13/Agosto/2013 – Junto a Toby, su regalo de cumpleaños. 

Hoy amanezco más agradecido con Dios que de costumbre. Amanezco con una sonrisa en los labios, y con una felicidad que pocos la entenderían, y que si bien la disfruto cada día, hoy se ve magnificada. Hoy celebro su cumpleaños! El cumpleaños de mis muchachitas, los amores de mi vida, y quienes son mi razón para vivir y seguir adelante.

Hoy, hace 11 años, Dios me concedió otro de mis grandes anhelos en la vida: el de convertirme en papá. Han sido 11 años llenos de alegrías, de momentos que están grabados en lo más profundo de mi corazón, y si bien ha habido momentos difíciles, éstos se ven opacos a la sombra de sus sonrisas y la vida que no solo las llena, sino que han venido a inyectar en mi ser.

No puedo dejar de sentir tristeza y dolor por verme imposibilitado de verlas. Hoy más que nunca quisiera poder abrazarlas, besarlas, y celebrar junto a ustedes sus vidas. Porque sepan que su nacimiento es lo más importante que ha ocurrido en mi vida; su nacimiento marca un antes y un después para mi. Si bien antes tenía sueños y motivaciones, el momento en el cual las sostuve en mis brazos vino a cambiar por completo mi plan de vida, y trajo orden y sentido a mi existencia.

Llevo grabado en mi mente y mi corazón el momento en que las vi a cada una por primera vez. Nunca olvidaré tu primer llanto, Moni, y cómo escucharlo hizo que mi corazón se detuviera por un instante, que mis ojos se llenaran de lágrimas de felicidad, y experimentara ese sentimiento de realización que como hombre y ser humano nunca imaginé posible. Tampoco olvidaré como un par de minutos después tuve la bendición de escuchar tu llanto, Isa, y ver cómo el médico te llevó junto a tu mami, para presenciar cómo recibiste tu primer beso, al mismo tiempo que tu mami soltaba lagrimas de emoción y alegría. Tampoco olvidaré el momento en que corté el cordón umbilical a cada una de ustedes, o la sensación cuando por primera vez tomaron mis dedos entre sus frágiles manitas. O los ochenta y seis besos que te di, Moni, cuando a la mañana siguiente las llevaron a la habitación a donde estábamos con su mami (y si, conté los besos que te di), o los veintitantos besos que alcancé a darte, Isa, antes de que su mami me regañara y me pidiera que las dejara en paz. Saben… desde el momento en que las vi, han sido mi adoración. Siempre lo serán. Mis muchachitas… por siempre.

Si bien me duele no poder estar con ustedes hoy, elevo una oración especial a nuestro Señor porque continúe bendiciéndolas como siempre lo ha hecho, que las guarde y proteja, y que me permita tenerlas de vuelta tan pronto como sea posible. Deseo de corazón que disfruten su día, y que se los celebren al máximo! Espero coman mucho pastel, rían mucho, y tengan un día lleno de felicidad, amor y paz.

Mientras llega el anhelado día en que estemos juntos nuevamente, colocaré los regalos que les compré junto al resto de regalos que durante los últimos dos años he venido reuniendo para ustedes. Nunca las olvido, y están presentes en mi mente y corazón cada segundo de mi existencia. Sepan que vivo orgulloso de poderme llamar su papi, y que todo mi empeño está puesto en ser cada día un hombre digno de llamarlas mis hijas, y de poder llamarme su papá.

Mientras escribo estas líneas, vienen a mi mente todos esos momentos que vivimos desde que estaban en la pancita de su mami, hasta el día de hoy. Y a pesar de las dificultades, los problemas y el no poder vernos, tan solo puedo pensar en los momentos felices que hemos vivido y que he podido vivir gracias a ustedes. Mis ojos se llenan con lagrimas de alegría, y mi corazón de esperanza y fe. Esperanza y fe de que no pasará mucho tiempo sin que nos volvamos a ver.

Reciban en la distancia mi bendición, infinitos besos y abrazos, y todo mi amor.

Feliz cumpleaños, mis amores!!!

Con todo mi amor, Papi.

Hoy son dos años…

IMG_0632Esta mañana desperté con un dejo de nostalgia. Honestamente, hubiese querido seguir durmiendo, pues es en mis sueños a donde frecuentemente las encuentro, y puedo platicarles, y compartimos tantas cosas como solíamos hacerlo.

Y es que hoy son dos años desde que pude gozar de la libertad de verlas y tenerlas conmigo. Han sido dos años a donde el silencio ensordecedor que envuelve nuestra casa añora llenarse de sus risas, de sus voces, de esos sonidos que hacían al peinarse y secarse el pelo, o cuando se entretenían viendo una película mientras compartíamos esas “palomitas” que tanto les gustan. Son dos años en los cuales el aroma de las palomitas recién hechas, o los panqueques que tanto les gustaba les cocinara, han estado ausentes.

Hoy son dos años de larga espera, durante los cuales mi fe se ha visto fortalecida, y mi esperanza por pronto tenerlas se acrecienta con el paso de cada día. Cuento cada día, y se marcan uno a uno en mi corazón. Jamás pensé que la vida me presentaría con el reto de estar lejos de ustedes, y aunque al inicio sentía rabia por la impotencia de no poder hacer nada, con el tiempo la rabia se convirtió en humildad, misma que me ha llevado a aceptar las circunstancias del momento, y a saber que el día está marcado en el calendario en el cual habremos de reunirnos y retomar justo a donde todo quedó en suspenso.

No alcanzo entender el por qué, aunque he aprendido que hay situaciones en la vida que no hemos de entender, sino solamente aceptar. Pero al mismo tiempo, he aprendido que hemos de luchar sin cuartel por lo que nosotros creemos, observando no solo lo que la ley permite, sino especialmente lo que a los ojos de Dios es bueno y correcto.

La última vez que las pude ver, fue – paradójicamente – hace un año en el juzgado, momento en el cual pude gozar de apenas 10 minutos que, si biee supieron a gloria, me fueron insuficientes. En sus camas están los regalos que con el tiempo he ido comprando para ustedes con motivo de su cumpleaños, o Navidad, o porque simplemente iba caminado y pensé “eso les fascinaría” y dispuse simplemente comprarlo. Espero sea pronto cuando pueda dárselos, junto con todos los besos y abrazos que durante este tiempo he guardado solo para ustedes.

No sé exactamente cuanto tiempo más habré de soportar este suplicio; lo único que puedo hacer es pedir a Dios me siga fortaleciendo como hasta ahora lo ha hecho, para seguir adelante, confiando en que pronto podré volver a verlas. Mientras tanto, seguiré haciendo todo lo que pueda y esté a mi alcance, para poder verlas y tenerlas conmigo.

Sepan que no pasa un momento en mi vida sin que las tenga presentes. A donde voy y estoy las llevo conmigo, pues son mi motivación y razón de vida.

Las amo con todo mi ser.

Papi.

 

Jamás estuve más orgulloso…

A lo largo de mi vida, Dios me ha permitido obtener muchos logros, sean estos personales, académicos, o profesionales. Y sin embargo, nunca he buscado hacer alarde de estos. Quienes me conocen, saben que no soy del tipo de persona que ostenta los títulos académicos, “conectes”, fortuna – en el sentido de suerte, no dinero -, posesiones materiales, etc.
Pero si de algo siempre he hecho alarde, es del título que Dios y la vida me concedieron, a pesar de mi imperfección como ser humano. Fue un 8 de enero de 2005 que supe que me convertiría en papá. Y desde entonces, no pasa un día sin que presuma de serlo. Desde entonces, mi enfoque ha sido superarme, dar mi mejor esfuerzo, dejarlo todo “en la cancha”, por generar oportunidades y poder darles todo lo que Dios me permita y ustedes necesiten. Lo necesario, y un poquito más.

A pesar de que hoy cumplo 696 días desde que me permitieron verlas por última vez, durante cada uno de esos días las he tenido presentes en mi mente y mi corazón. No pasa mucho tiempo sin que vea una foto de ustedes, o las recuerde al ver algún lugar que solíamos frecuentar, o ver una película de las que disfrutamos tantas veces.

Algunas personas creerían que hoy es para mí un día difícil, dadas las circunstancias. Y sin embargo, al despertar y después de dar gracias a Dios por un nuevo día en mi vida, di también gracias por ser y saberme su papá. Di gracias por haberlas traído a mi vida, y a través de ustedes permitirme aprender día con día lo que el verdadero amor incondicional y eterno significa. Y aunque sea en la distancia, celebro con ustedes – como lo hago a diario – el ser papá. No hay título más maravilloso que la vida pudiera habido darme, pues ese es para mí el único título que vale y cuenta.

Sé que pronto nos veremos mis amores… Y que voy a poder abrazarlas y besarlas como siempre lo hice. Sepan que, aunque no pueda verlas, son lo más importante en mi vida, y a quienes amo sin condición.

Les mando miles de abrazos e infinitos besos. Las amo. Papi.

Esta mañana soñé…

Esta mañana, minutos antes de despertar, soñé con ustedes nuevamente.

Primero te vi a ti, Isa. Ibas caminando con quienes asumo eran compañeritos tuyos; te vi a través de una ventana. Me saludaste tímidamente, como si alguien te fuera a decir algo por hacerlo. En tus ojos vi el deseo de saludarme, al mismo tiempo en el cual levantaste tímidamente tu manita para hacerlo discretamente. Aunque te di la mejor de mis sonrisas y te envié un beso, mi corazón se partió al verte entre el deseo de saludarme y el contenerte.

Luego te vi a ti, Moni. Pude abrazarte y darte un beso. Sentí tus brazos alrededor de mi cuello, y sentir el beso que me diste en “el cachete” ha sido la mejor sensación que tenido en muchos meses. Recuerdo – vagamente – que alcancé decirte cuánto te quiero, y aproveché para darte tantos besos como el letargo entre el dormir y el despertar me permitieron.

Acto seguido, desperté, y entre mi deseo por seguir durmiendo y darme cuenta que tenia que levantarme ya para empezar a trabajar, solo pude darle gracias a Dios por haberme permitido verlas, aunque sea en mis sueños. Como siempre les dije al estar con ustedes, fue el mejor momento de mi día.

Me parto entre la tristeza, el nudo en la garganta y las lágrimas contenidas, y la alegría que siente mi corazón por “haberlas visto”.

Ánimo, mis amores. Sé que nos ha tocado pasar a través de un infierno, pero pronto terminará esta dura prueba y podremos estar juntos. Hasta entonces, recuerden que todo mi amor es sólo suyo. Les mando – en la distancia – tantos besos y abrazos como necesiten. Las amo.

Papi.

En tus zapatos…

Hoy que te duele el corazón,
hoy que te quedas sin motor,
hoy que la pena no te deja seguir.

Hoy que te ves a la deriva,
y que te pesa el estar viva,
no vengas… porque así me sentí.

Hoy que deja a la mitad,
hoy que te incumplen las promesas,
hoy que despiertas sin saber donde estás.

Hoy que destruyen tu confianza,
y sientes que nada te alcanza,
no vengas… porque así me sentí.

Por si no te acuerdas,
yo estuve en tus zapatos.
Fuiste mi verdugo y la culpable,
de hoy que me alivie tus fracaso.

Hoy que te arde el alma y te cuesta cada paso,
no vengas a pedirme que te abrace y que recoja los pedazos.
No vengas… porque así me sentí

Hoy que salen de tu vida,
hoy que te avisa la caída,
no vengas… porque así me sentí.

Por si no te acuerdas,
yo estuve en tus zapatos.
Fuiste mi verdugo y la culpable,
de hoy que me alivie tus fracaso.

Hoy que te arde el alma y te cuesta cada paso,
No vengas a pedirme que te abrace y que recoja los pedazos.
No vengas…porque así me sentí.

Cuando dijiste que te ibas,
Ya ves? Es así.
La vida sola se equilibra.
No puedo mentir,
me sabe bien tu pesadilla…

Por si no te acuerdas,
yo estuve en tus zapatos.
Fuiste mi verdugo y la culpable,
de hoy que me alivie tus fracaso.

Hoy que te arde el alma y te cuesta cada paso,
no vengas a pedirme que te abrace y que recoja los pedazos.

Si tú te acuerdas,
yo estuve en tus zapatos.
Fuiste mi verdugo y la culpable…

Hoy que te arde el alma y te cuesta cada paso,
no vengas a pedirme que te abrace yque recoja los pedazos.

No vengas… porque así me sentí.